viernes, 19 de febrero de 2010

En español no se habla con el lector

Aprendí desde niño esta máxima. La aprendí porque me suspendieron una
redacción escolar por el simple hecho de haber cometido esa injuria
contra el castellano.

Lo aprendí porque desde esa época me dí cuenta que sólo en
circunstancias muy especiales algún autor se aventuraba a hablar
directamente con el lector ¡exclusivamente en el prólogo!

Aprendí además que, si un autor osa escribir un prólogo donde hable con
el lector, ha de pedir disculpas por hacerlo, cosa que comprobé tanto en
clásicos del Siglo de Oro como en novelistas del XX.

Aprendí, por último, en el Bachillerato, que esto era así "salvo licencia
poética", como me dijo un día la profesora de Lingüística.

Es decir que quizás los poetas y novelistas tengan alguna licencia
ocasional, pero los escritores de tratados, manuales y demás cosas
"serias", ni hablar.

Si se hiciera en español, eso quedaría feo, de escaso nivel y limitados
recursos ya que el español posee un poderosísimo sistema impersonal para
expresarse.

El inglés quizás no sea tan flexible ni poderoso para eso y por ello su
práctica habitual (al menos norteamericana) es hablar continuamente con
el lector. Así se evitan construcciones de frases neutras difíciles de
expresar con sus patrones verbales comunes.

El problema es que los traductores al español están haciendo una
verdadera "salvajada" con nuestro idioma en los manuales de documentación
técnica de cómputo.

La conclusión fue obvia: la norma es exigente e innegociable en el caso
de manuales, artículos largos y tratados diversos.

Cabrían excepciones en algunos casos de tutorías, de traducción de
pequeñas cadenas de texto de ayuda en línea, etc. Casos que hay que
estudiar uno a uno.

Por lo demás, en español no se habla con el lector.

Banco de datos

Todos sabemos que está mal dicho eso de "base de datos",
que la expresión correcta en castellano es "banco de
datos".

Banco de billetes
Banco de sangre
Banco de semen
Banco de datos

Ponemos "banco de conocimientos", nunca "base de
conocimientos".

Sin embargo, hasta ahora hemos sido condescendientes
con lo de "base de datos", quizás con una actitud
similar a aquella de ¿quién le pone el cascabel al
gato?

Pero quizás esa transigencia no sea correcta y tengamos
que ponernos firmes también en este asunto.